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:: N O V E D A D E S ::
xcelente foto de la Escuela Israelita Italiana tomada en junio de 1936 con cuarenta y ocho personas que son todos los alumnos más el Maestro Mihaelof, la Maestra Mellul y el Director Gategno. La foto es de excelente calidad de los jóvenes rodeslís de alrededor de los 10 años. [entrar]

n la sección LAS COMIDAS, encontrarán Las Comedicas de Rodis, un hermoso libro sobre las comidas que hacían nuestras abuelas en la Isla de Rodas y que luego trajeron a sus lugares de destino repartiendo a lo ancho de todo el mundo la cultura del sabor y del amor a la familia con que cocinaban. Fue escrito por Solly Menashe y tiene una descripción detallada así como hermosas fotos dotando al libro de un alto poder didáctico. La recaudación de su venta contribuye al fondo de ayuda al Templo Shalom de Rodas. También encontrarán la secuencia de fotos de los Boios de Liliana Benveniste.

:: B I E N V E N I D O S ::

odas. La Isla de Rodas. La mayor de las islas del Egeo, tiene para muchos de nosotros un significado muy especial. Es mucho más que el lugar donde nacieron nuestros ancestros. Es mucho más que esa ciudad que contuvo a un pequeño barrio judío "La Judería" por casi 500 años donde se desarrolló y creció toda una comunidad, en una ejemplar convivencia entre religiones.

La Isla de Rodas es el lugar de la inexplicable sensación de haber vivido allí. Es el acogedor pecho materno de la mano de una historia rica en detalles de una cultura que desborda de letras, canciones, religión, educación, ciencia, poesía, hogar.

Rodas es el camino a la Tierra Prometida, el sendero a Jerusalem, imitándola irreverentemente, tomando por momentos su lugar para luego devolverle el trono.

Esa es la sensación que inexplicablemente tenemos muchos de los que descendemos de "rodeslíes", de aquellos que nacieron en este lugar paradisíaco que sin embargo no estuvo excento de los horrores de la muerte criminal.

Más que los hechos concretos -que también participan- estas páginas intentan reflejar las sensaciones, la emoción de cantar una melodía que retumba en las paredes de los patios de las casas, de verse reflejado en el agua de la fuente de los hipocampos, de sentir el olor de un pan esponyado que sale de un antiguo horno, de recorrer por la noche la Kai Ancha bajo una tenue luz amarilla, de ver el ir y venir de los barcos en el Mandraki imaginándolos pasar por debajo del Coloso, de despedir allí mismo a un joven que emigra o de pelear heroicamente contra los cruzados en el Castillo del Gran Master.

Rodas no está solo. No es posible mirar Rodas y ver solo a ella. En estas páginas, no faltaran los pasos que transiten por la historia del pueblo judío, la España de la convivencia entre los pueblos de las tres religiones monoteistas, de Sefarad, de la cultura sefaradí, pasos que al transitar escuchan la dulzura del ladino, recorren el Imperio Otomano, las ciudades turcas, griegas e italianas donde vivieron y convivieron los judíos como Salónica, Esmirna, Estambul o Cos.

Visitar Rodas es una aventura impredecible que vale la pena experimentar sabiendo que después de hacerlo, uno ya no se es el mismo.

     
     

(c) 2008 by Marcelo Benveniste