uego de la Primera Guerra Mundial, la pequeña Isla de Rodas fue tomada por Italia luego de la ocupación turca por 400 años. En esos tiempos, la población judía de la isla, los judíos sefardíes, eran unos 500 que vivieron en armonía con los turcos de la isla. Lentamente las nuevas autoridades italianas comenzaron a imponer controles selectivos y restricciones a los movimientos, viajes y negocios de la Comunidad Judía..
Cuando Mussolini accedió al poder uno de sus primeros actos fue dar la orden para que el Cementerio Judío que estaba apenas afuera de las murallas de la ciudad vieja sea removido. Muchos familiares estaban permitidos a mover las tumbas de sus muertos al nuevo cementerio en las afueras de la ciudad pero algunas se mantuvieron quedando debajo del parque y del auditorio al aire libre. El resto de las tumbas fueron eliminadas y los mármoles fueron usados para decorar
The remaining tombstones were removed and the marble was used to decorate the la villa que Mussolini mandó construir en la montaña para él mismo. Esto hizo comeenzar un éxodo de los jóvenes de la comunidad a distintas partes del mundo buscando la libertad y una vida mejor. Desde Rodas emigraron principalmente a los Estados Unidos de Norteamérica, Argentina, el Congo Belga y a Rodesia del sur (actualmente Zimbabwe) donde mis padres y yo fuimos. Al comenzar la Segunda Guerra Mundial, solo 1700 judíos permanecieron en la isla.
En diciembre de 1938, mi padre , que era bien conocido como un comerciante próspero, fue informado por un muy amigo italiano a salir lo antes posible. Dejó todo simulando que salía de vacaciones con su familia.
Eso fue lo que hicimos, dejamos todas nuestras poseciones excepto lo que podíamos cargar con nosotros teniendo cuidado de no despertar sospechas. Agarrar nuestras joyas, oro y dinero no declarado era castigado con la muerte en esos tiempos.
Todos los judíos que se quedaron en Rodas con excepción de los que tenían nacionalidad turco que eran protegidos por el cónsul de esa nación, fueron convocados el 23 de julio de 1944 con todo su oro y joyas y luego desportados. 1604 adultos fueron deportados y todos los niños perecieron en Auschwitz y solo unos pocos que fueron destinados a trabajos forzados sobrevivieron lso 10 meses restantes de la guerra.
Este año, 63 años después de esa deportación, concurrí al acto de conmemoración en Rodas. Concurrieron seis sobrevivientes y unos pocos que, como yo, dejamos Rodas antes de la guerra y muchos, muchos descendientes que buscaban sus raíces. Unos 400 de nosortos participamos de una semana muy bien organizada con conciertos, tours y comidas una de ellas organizada por la Ciudad de Rodas. Todas las comidas fueorn servidas por los organizadores y abudaron las delicias que solíamos comer en nuestra niñez. Esto sumó mucha nostalgia a nuestro sentimiento.

Los principales eventos naturalmente fueron los servicios de recordación realizados en el cementerio, en la antigua sinagoga y en el monumento a aquellos que murieron.

El servicio de recordación en el Cementerio Judío fue mucho más que un asunto privado realizado por los descendientes de aquellos que fueron enterrados desde el Siglo XVI. Fue una sensación extraña. Sentimos mucho más que brindar un homenaje a nuestros antepasados que soportaron las tribulaciones a lo largo de los siglos.

La ceremonia principal se llevó a cabo en la antigua sinagoga. Construida en 1572, es la segunda sinagoga en servicio en el mundo y es catalogada como lugar histórico del mundo. Es la única que quedó de las 9 sinagogas de la isla. Todas las demás fueorn bombardeadas durante la guerra o convertidas en otras casas de adoración. Concurrieron al servicio dignatarios de la isla incluyendo el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Griega, la mayor de la Ciudad e Rodas y el gobernador de la Isla. El Gran Rabino de Grecia viajó desde Atenas y condujo el servicio. Hubo varios discursos y al finalizar no había ojos sin lágrimas de recordar el horrorde lo que hicieorn los nazis con parte de la congregación antges que la deportación los encuentre.

Al finalizar el servicio caminamos hacia la "Plaza de los Mñartires Judíos" donde se erigió un monumento hace unos años. Allí tuvimos una breve ceremonia con un impactante poema recitado por un poeta judío de Francia. La banda de bronces de la Ciudad ejecutó los himnos griegos e israelí.
Toda la semana fue una gran oportunidad para reencontrar viejos conocidos, muchos de los cuales no habñia visto por más de cincuenta años y encontrar parientes que ni conocía. Encontré un compañero de juegos de mi niñez que vivío al lado de mi casa en Rodas y que había visto por última vez en 1938 cuando yo era apenas un niño. Hablamos de ingeniería con un pariente lejano de Ciuda del Cabo de más o menos mi edad. Él fue un ingeniero mecánico consultor en Sudáfrica y trabajó en el diseño del proyecto de la ópera en Pretoria, el proyecto más grande en su tipo para ese momento. Como ingeniero consultor en estructuras, he diseñado toda la estructura y nunca me había encontrado con él antes de nuestro encuentro en Rodas. Este encuentro trajo a la luz lo amplio en que la Comunidad de Rodas se ha expandido, crecido y dejado su marca en el mundo.
En otra ocasión, en uno de los tours, un hombre corpulento, de poco más de cincuenta años, se sentó frente a mi, hablando con acento rodesiando. Le pregunté su nombre. Era raymond. Enseguida me sonó una campana.. Estaba en condiciones de decirle a él los nombres de sus padres y sus dos hermanos. Se sorprendió y me preguntó como lo sabía; es que había recordado que él fue \page boy\coando mi esposa y yo nos casamos en 1961!
Al finalizar la semana, teníamos ya una profunda comprensión del significado de la familia -porque éramos familia y no solo amigos- y un profundo respeto por nuestros antepasados que vivieron en la isla. Hubo lágrimas, hubi carcajadas y hubo muchas sorpresas. Pero lo más importante fue la construcción de una unión invisible, no solo de los que allí estuvimos sino también con todos aquellos que pasaron antes que nosotros.
Sol Menashe
Traducción del inglés de Marcelo Benveniste
Fotos de Sol Menashe
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