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odas. La Isla de Rodas. La mayor de las islas del Egeo, tiene para muchos de nosotros un significado muy especial. Es mucho más que el lugar donde nacieron nuestros ancestros. Es mucho más que esa ciudad que contuvo a un pequeño barrio judío "La Judería" por casi 500 años donde se desarrolló y creció toda una comunidad, en una ejemplar convivencia entre religiones.

La Isla de Rodas es el lugar de la inexplicable sensación de haber vivido allí. Es el acogedor pecho materno de la mano de una historia rica en detalles de una cultura que desborda de letras, canciones, religión, educación, ciencia, poesía, hogar.

Rodas es el camino a la Tierra Prometida, el sendero a Jerusalem, imitándola irreverentemente, tomando por momentos su lugar para luego devolverle el trono.

Esa es la sensación que inexplicablemente tenemos muchos de los que descendemos de "rodeslíes", de aquellos que nacieron en este lugar paradisíaco que sin embargo no estuvo excento de los horrores de la muerte criminal.

Más que los hechos concretos -que también participan- estas páginas intentan reflejar las sensaciones, la emoción de cantar una melodía que retumba en las paredes de los patios de las casas, de verse reflejado en el agua de la fuente de los hipocampos, de sentir el olor de un pan esponyado que sale de un antiguo horno, de recorrer por la noche la Kai Ancha bajo una tenue luz amarilla, de ver el ir y venir de los barcos en el Mandraki imaginándolos pasar por debajo del Coloso, de despedir allí mismo a un joven que emigra o de pelear heroicamente contra los cruzados en el Castillo del Gran Master.

Rodas no está solo. No es posible mirar Rodas y ver solo a ella. En estas páginas, no faltaran los pasos que transiten por la historia del pueblo judío, la España de la convivencia entre los pueblos de las tres religiones monoteistas, de Sefarad, de la cultura sefaradí, pasos que al transitar escuchan la dulzura del ladino, recorren el Imperio Otomano, las ciudades turcas, griegas e italianas donde vivieron y convivieron los judíos como Salónica, Esmirna, Estambul o Cos.

Visitar Rodas es una aventura impredecible que vale la pena experimentar sabiendo que después de hacerlo, uno ya no se es el mismo.

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This site was set up originally in Spanish and is currently being translated to English. You might find some sections well translated (Thank you Sol Menashe for that) while others still require translation as they have currently been translated for me in automatic mode. Please excuse us for that.


hodes. The Island of Rhodes. The largest of the islands of the Aegean, has for many of us a very special meaning. It is much more that the place where our ancestors were born. It is much more that city that contained to a small Jewish district "The Judería" for almost 500 years where the community developed and grew, in an exemplary coexistence with other religions.

The Island of Rhodes is a place of an inexplicable sensation of having lived there. It is the cosy maternal bosom of a land with a rich and detailed history and with a culture that overflowed with letters, songs, religion, education, science, poetry and the feeling of home.

Rhodes is the way to the Promised Earth, the path to Jerusalem, imitating it irreverently, taking at times its place soon to give back the throne to the Holy City.

That is the inexplicable sensation that, those of us who are descendents of the “Rodeslis”, have. Our forefathers who were born in this idyllic place that nevertheless did not escape of the horrors of the criminal death camps.

More than the concrete facts - these pages also try to participate in reflecting the sensations, the emotion to sing a melody that resounded from the walls of the patios of the houses, to see themselves reflected in the water of the fuente de los hipocampos (the fountain of the seahorses), to feel the scent of the pan esponyado (sponge cake) as it left the old oven, “el forno de Josef”, to cross the Kai Ancha under a tenuous yellow light at night, to see the coming and going of the boats in the Mandraki, imagining them to be passing under the Colossus, to wave goodbye to some young person as he emigrates to a new land or to fight heroically against the crusaders at the Castle of the Grand Master.

Rhodes is not just that. It is not possible to watch Rhodes and only to see her. These pages, will not lack the steps that journey through the history of the Jewish town, the “España” that coexisted between the towns of the three monotheistic religions, the steps of the “Sefarad”, of the Sephardíc culture, the steps that in passing listens to the sweetness of Ladino, the judeo-spanish tongue, recurring across the Ottoman Empire, and in the Turkish, Greek and Italian cities where the Jews lived and coexisted like Salonica, Izmir, Istanbul or Cos.

To visit Rhodes is an unpredictable adventure that is worth the effort, to experiment, knowing that after doing so, one is no longer the same.

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(c) 2008 by Marcelo Benveniste